Actividades
Delta del Ebro
Av. Sant Jaume, 1, 43870, Tarragona
977 70 34 53
El Delta del Ebro: naturaleza, paisajes y tradición en el Mediterráneo
El Delta del Ebro es uno de los destinos de naturaleza más espectaculares del Mediterráneo y uno de los humedales más importantes de Europa. Situado en la provincia de Tarragona, en Cataluña, este territorio único se forma en la desembocadura del río Ebro y ofrece un paisaje cambiante donde el agua, la tierra y el cielo se funden en un equilibrio excepcional.
Con una superficie aproximada de 320 km², el Delta del Ebro es el segundo delta más grande del Mediterráneo. Sus extensos arrozales, lagunas, playas vírgenes y bahías lo convierten en un lugar ideal para quienes buscan turismo sostenible, observación de aves, rutas en bicicleta, gastronomía local y contacto directo con la naturaleza.
Un paisaje modelado por el río y el mar
El Delta del Ebro es el resultado de miles de años de aportes de sedimentos transportados por el río Ebro hasta el mar. Este proceso natural ha ido creando un territorio llano, dinámico y en constante transformación. El delta actual presenta una característica forma triangular y está delimitado por dos grandes bahías: la bahía del Fangar, al norte, y la bahía de los Alfacs, al sur.
Este paisaje abierto y horizontal, con grandes cielos y amplios horizontes, es uno de los rasgos más apreciados por los visitantes. Cada estación del año ofrece una imagen distinta del delta, convirtiéndolo en un destino atractivo durante todo el año.
Arrozales: el corazón del Delta del Ebro
Los arrozales ocupan cerca del 65 % de la superficie del delta y son su seña de identidad más reconocible. El cultivo del arroz ha marcado profundamente la historia, la economía y la cultura del territorio.
En primavera, los campos inundados reflejan el cielo como espejos; en verano, el verde intenso domina el paisaje; y en otoño, tras la cosecha, los tonos dorados crean una estampa única. Además de su valor agrícola, los arrozales actúan como un hábitat fundamental para numerosas especies de aves acuáticas.
Lagunas y humedales de alto valor ecológico
El Delta del Ebro alberga importantes lagunas costeras como la Encanyissada, la Tancada, el Canal Vell o el Clot. Estos humedales son auténticos refugios de biodiversidad y cumplen funciones ecológicas esenciales, como la regulación del agua y la conservación de especies protegidas.
Son espacios ideales para la observación de aves, una de las actividades más populares del delta, con miradores y rutas señalizadas que permiten disfrutar del entorno sin alterarlo.
Playas vírgenes y sistemas dunares
Las playas del Delta del Ebro destacan por su carácter natural y poco urbanizado. Largas, rectilíneas y tranquilas, muchas de ellas conservan sistemas dunares bien desarrollados que protegen el interior del delta de la acción del mar.
Espacios como la Punta del Fangar o el Trabucador son ejemplos de paisajes costeros de gran valor ambiental, ideales para pasear, relajarse y disfrutar de la naturaleza en estado puro.
Un paraíso para la observación de aves
El Delta del Ebro es uno de los mejores destinos de Europa para el birdwatching. Se han registrado más de 350 especies de aves, entre residentes, migratorias e invernantes. Flamencos, garzas, avocetas, cigüeñuelas y charranes son solo algunas de las especies más emblemáticas.
Gracias a su ubicación estratégica entre Europa y África, el delta es una parada clave en las rutas migratorias, lo que le otorga un reconocimiento internacional.
Tradición, gastronomía y cultura del delta
La cultura del Delta del Ebro está estrechamente ligada al agua. Las barracas tradicionales, el trabajo en los campos de arroz y las artes de pesca forman parte del patrimonio etnográfico del territorio.
La gastronomía del Delta del Ebro es otro de sus grandes atractivos. Platos elaborados con arroz, pescado y marisco local reflejan la riqueza del entorno: arroces marineros, arroz negro, arroz con pato, anguila o mejillones y ostras de las bahías.
Turismo sostenible y experiencias al aire libre
El Delta del Ebro es un destino ideal para el turismo activo y sostenible. Entre las actividades más destacadas se encuentran:
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Rutas en bicicleta por caminos llanos y señalizados
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Observación de aves y fotografía de naturaleza
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Paseos en kayak por lagunas y canales
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Rutas interpretativas y visitas guiadas
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Disfrute de playas tranquilas y espacios naturales
Todo ello permite conocer el delta de forma respetuosa y consciente, favoreciendo su conservación.
Un espacio protegido de valor internacional
El Delta del Ebro está protegido como Parque Natural, forma parte de la Red Natura 2000, es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y está incluido en el Convenio Ramsar como humedal de importancia internacional. Estas figuras garantizan la preservación de sus ecosistemas y promueven un uso responsable del territorio.
Un destino para descubrir con calma
Visitar el Delta del Ebro es descubrir un territorio vivo, frágil y fascinante. Un lugar donde la naturaleza marca el ritmo y donde cada visita invita a detenerse, observar y disfrutar del paisaje. Ideal para quienes buscan experiencias auténticas, sostenibles y en contacto con el entorno natural.
CÓMO LLEGAR A PEÑÍSCOLA EN COCHE
Desde Peñíscola se puede llegar al Delta del Ebro por la autopista AP-7 cogiendo la salida 41 o por la carretera nacional 340 saliendo en el km 1080
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