El viento de más allá de las montañas nos ha traído hasta el callejón del Solet, donde Paula y Miguel han abierto un rincón de su casa. Ensaladas, montaditos que hacen la boca agua a Hansel y Gretel, exquipisto con huevos de codorniz, el ámbar de la cerveza bien fría, las bombillas que pintan la calle de verbena, música pop y sobretodo la sensación de haber encontrado un hueco en el que se reúne lo mejor del Mediterráneo y lo más cosmopolita de la gente del mar.