La provincia de Castellón tiene dos “Joyas de la Corona”: una, Peñíscola, al borde del mar Mediterráneo; la otra, Morella, a casi mil metros sobre el nivel del mar. Pero entre estas dos ciudades históricas que guardan un aire medieval protegido por sus murallas y su castillo sólo media una distancia de cincuenta minutos o de setenta kilómetros, según se mida en espacio o tiempo.
Tras un paseo flanqueado por campos de secano con almendros, viejos algarrobos y olivos milenarios, de bosques de robles, encinas y hierbas aromáticas, el vuelo majestuoso de aves rapaces preludia la silueta de Morella que aparece como un trasatlántico que navega sobre un mar de montañas. Sólo por contemplar esta vista panorámica vale la pena acercarse a la capital de Els Ports.
Pero Morella es mucho más que una impresionante vista general. Morella es una ciudad en la que el pasado y el futuro se conjugan en perfecta armonía. Una ciudad repleta de preciosos detalles, algunos espectaculares como la Iglesia Arciprestal Basílica de Nuestra Señora la Mayor, el templo gótico más interesante de la Comunidad Valenciana, o el Real Convento de San Francisco donde se ubicará un Parador Nacional de Turismo o el Palacio dels Jurats i Justicia, hoy en día, Ayuntamiento. También la calle porticada de D. Blasco de Alagón, con sus animadas terrazas, sus tiendas de artesanía y comestibles, es un espacio inimitable. Y la plaza de los Estudios o el entrañable barrio de San Juan, o la judería o la impresionante vista que se divisa desde la plaza más alta del castillo, junto a la torre Zeloquia, residencia de reyes.
En Morella el visitante puede viajar en el tiempo si entra en sus museos (puede remontarse, en el museo paleontológico, a la época de los dinosaurios). Pero también puede gozar del presente en sus coquetos y afamados restaurantes, puede disfrutar de la amabilidad de sus gentes y de la bondad de sus productos agropecuarios y artesanales. Y si tiene la suerte de llegar cuando se celebran fiestas puede asistir a manifestaciones folclóricas y tradicionales únicas.
Morella es una joya de la Corona. Lo escribió el Rey D. Jaime I en su Crónica: “ Morella es llogar que fa per nul hom del mon, sino a Rei” (Morella no es lugar para ningún hombre, sino para el Rey)