Subiendo desde Vinaròs a Morella, por la N-232, haga un alto en el camino y deténgase cuando vea anunciado el pueblo de Catí. Una vez allí, encontrará el desvío para subir a l’Avellà. Atravesado un angosto túnel, nos encontramos con este balneario, construido a Principios del s. XVI, que gira entorno a la fuente que lleva al mismo nombre. Del manantial, que ya era conocido por los árabes, brota un agua cristalina y pura, que posee propiedades curativas para la piel y el riñón.
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