Generación tras generación llega con el primero de septiembre el volteo de campanas. Es la llamada a la fiesta. A partir del día 1 de Septiembre empieza todas las noches la novena a la Virgen ( rezo comunal del Rosario en la ermita), lo que hace que los peñiscolanos ya sientan dentro de sí las fiestas que se aproximan; son los días 8 y 9 de septiembre de cada año y durante esas fechas tienen lugar las representaciones folklóricas de dansants, llauradores, gitanes, cavallets, pelegrines y moros y cristians, todas ellas de un gran valor cultural y patrimonial.
El nombre de Ermitana aúna y simboliza en Peñíscola todo un mundo de fervor, cultura popular y de evocación a un largo pasado. La Ermitana preside la vida de la muy noble, leal y fidelísima ciudad, no sólo en lo físico, con su elevado ermitorio junto al castillo, sino también en el sentimiento. Generación tras generación, el amor a la Virgen María, venerada con el nombre de Mare de Déu d'Ermitana , es una de las destacadas características de esta milenaria ciudad-fortaleza en el mar. Es l'Ermitana punto de reunión y convergencia del alma peñiscolana.
La primera noticia que poseemos de la celebración de las fiestas en honor y homenaje a la Patrona María de Ermitana, lleva la fecha 3 de agosto de 1664, en que una sesión del Ayuntamiento ratifica su celebración y normal desenvolvimiento; se decía entonces: "es farà festa lo dia de nostra senyora de Setembre conforme es costum cascun any.... que es sermó, pá beneyt, dolzayna y un bou que sia bó...". Referente a la existencia de las ancestrales danzas procesionales, la noticia más antigua conocida está fechada el 15 de septiembre de 1677 , sin embargo, por lo que de ella se desprende, mucho antes ya se celebraban.
Generación tras generación llega con el primero de septiembre el volteo de campanas. Es la llamada a la fiesta. A partir del día 1 de Septiembre empieza todas las noches la novena a la Virgen ( rezo comunal del Rosario en la ermita), lo que hace que los peñiscolanos ya sientan dentro de sí las fiestas que se aproximan; son los días 8 y 9 de septiembre de cada año y durante esas fechas tienen lugar las representaciones folklóricas de dansants, llauradores, gitanes, cavallets, pelegrines y moros y cristians, todas ellas de un gran valor cultural y patrimonial.
El nombre con que los ejecutantes son conocidos "els dansants". La fecha más antigua con que se conocen nos remontan al siglo XVII. Invadidos por un carácter religioso, actúan en las fiestas patronales de la Virgen de la Ermitana los días 8 y 9 de septiembre bailando en la procesión, en la plaza de Armas y en la misa mayor de vísperas. La ronda nocturna ("albaes") es parecida a las peticiones diurnas de los pueblos aragoneses en que reciben presentes para gastar en una merienda que aquí se traduce en "fer lo ranxet" con análoga significación.
El canto de los gozos es una de las prácticas religiosas más genuinas e hizo posible el mantenimiento de la lengua materna en los siglos de la decadencia, ya que la casi totalidad de los pueblos de Cataluña y Valencia la adoraban con vocación.
En los días de fiestas el principal objetivo perseguido por los peñiscolanos es el atractivo cultural de las fiestas en el que participan todas las entidades culturales organizando actos de diferente índole. Es destacable también como las distintas asociaciones se redistribuyen los días de fiestas para poder organizar sus diversiones; de ellos tenemos referencia en el programa de fiestas en el que nos señala los eventos de los diferentes días, son ejemplo los siguientes:
"Els cavallets" constituyen un grupo de muchachos o mayores que, en cuatro parejas, cargan con un armarzón, simulando un caballo y danzan imitando combates a caballo. Este grupo de danza ha sido muy popular, en el pasado, en las tierras valencianas. Así por ejemplo, Zorita también poseía esta danza con referencias remotas de la misma a 1662. Ocurre que a veces las danzas se repiten en su temática, ello es prueba de una comunidad de origen con motivaciones sociales compartidas