Una rigurosa y audaz noción de los volúmenes
propicia la disposición de las distintas áreas en dos niveles,
siempre a partir de un diáfano vestíbulo que se proyecta como
espacio interior fluido y envolvente. En la planta baja, se
organizan el acceso a la sala principal, las oficinas y la sala de
exposiciones. En el primer piso, en torno al vacío interno que
genera el vestíbulo, se disponen las salas de congresos y prensa y
la cafetería, que se abre a la visión del parque y del mar a
través de un gran ojo mirador. La sala principal, con un aforo de
800 plazas, está concebida como auditorio musical y salón de
congresos y proyecciones. Tiene acceso desde la planta baja, y en
ella, los asientos se distribuyen uniformemente en un plano
continuo de suave pendiente.